La Voz de Panamá

El impacto de la guerra siria en su industria petrolera

Tras ocho años de guerra, el sector petrolero ha perdido miles de millones de dólares en Siria, país en que la mayoría de campos siguen escapando al régimen de Bashar Al Asad.

¿Quién controla los hidrocarburos?

El control de los campos se reparte principalmente entre el régimen y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), alianza árabo-kurda apoyada por Washington.

Las FDS controlan el principal campo petrolero, Al Omar, y Al Tanak y Jafra, en la provincia oriental de Deir Ezzor.

En Hasaka (noreste) y Raqa (norte) dominan el campo de Rmeilan y otros más pequeños, además de dos campos gasíferos en Deir Ezzor y Hasaka.

Damasco controla los principales campos gasíferos, como Shaer, el mayor del país, en la provincia Homs (centro). Además controla los campos petroleros de Al Ward y Teim, en Deir Ezzor, y otros en Raqa y Homs.

¿Qué pérdidas?

Antes de la guerra (2011), los hidrocarburos representaban una de las principales fuentes de ingresos del país.

En 2010, eran el 35% de las exportaciones y 20% de los ingresos del gobierno, según la revista económica en línea The Syria Report.

Con el conflicto, las infraestructuras resultaron gravemente dañadas, a veces deteniendo la producción.

El régimen perdió el control de los principales campos petrolíferos y gasíferos, y las potencias occidentales le han impuesto sanciones económicas.

Antes del conflicto, la producción de crudo era de 385.000 barriles por día (bpd) y 21 millones m3 de gas.

En 2016, cayó a un mínimo de 2.000 bpd y 6,5 millones de m3 de gas, según el ministro del Petróleo y Recursos Minerales, Ali Ghanem, citado por medios oficiales.

En 2017, cuando el régimen arrebató al grupo yihadista Estado Islámico (EI) campos petroleros y gasíferos de Homs, la producción en esta región aumentó a «17 millones de m3 de gas y 24.000 bpd de crudo», según la misma fuente.

Esta producción no satisface las necesidades de Siria, según Ghanem. Apenas representa el 20% en petróleo y 60%-70% de gas.

Frecuentemente, el régimen, acorralado, ha comprado petróleo a sus rivales kurdos para satisfacer sus necesidades.

En total, desde 2011, las pérdidas en hidrocarburos ascienden a 74.200 millones de dólares (66.200 millones de euros), según Ghanem.

¿Cómo impactan las sanciones?

Antes del conflicto, el sector atraía a inversores extranjeros. Con las sanciones occidentales, las multinacionales abandonaron el país.

Para eludir el impacto de las sanciones y compensar la caída de producción, Damasco recurrió a sus aliados.

Fue abierta una línea de crédito con Irán para satisfacer sus necesidades petroleras, apoyo que se complicó tras las sanciones estadounidenses contra Teherán, añadidas a las que ya sufría Siria.

Entre octubre de 2018 y comienzos de mayo, el petróleo iraní no llegó a Siria, según el diario progubernamental Al Watan. Las sanciones contra Teherán afixian al sector petrolífero.

El jueves, un buque iraní, sospechoso de transportar petróleo a Siria, fue detenido por autoridades de Gibraltar, una semana después de la llegada de otro petrolero al puerto de Banias (oeste de Siria).

Las sanciones contra Irán provocaron en zonas del régimen una escasez de combustible que se intensificó durante el invierno (boreal), por lo que Damasco adoptó medidas de austeridad.

¿Qué alternativas para el régimen?

Los campos petrolíferos del este de Siria son los más importantes del país. El régimen tiene dos opciones: una reconquista militar o un acuerdo con las FDS.

Éstas siempre plantearon que todo acuerdo con Damasco debe respetar un reparto equitativo de la riqueza petrolera.

Antes de 2011, el crudo extraído en el este sirio era transferido a las dos únicas refinerías del país, en Homs y Banias.

Actualmente, los territorios kurdos cuentan con pequeñas refinerías artesanales para satisfacer las necesidades de estas regiones semiautónomas.

Tomando el control del este, Damasco recuperaría «el umbral de autosuficiencia de todos los productos derivados del petróleo», según Ghanem.

Algo aún más estratégico: los ingresos por hidrocarburos podrían financiar parte de la reconstrucción del país devastado por la guerra, según expertos.

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